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5.11.12

119. Ser más productiva / aprovechar mejor mi tiempo



Ayer en el programa Redes, Eduardo Punset junto a Tali Sharot hablaron sobre el optimismo y la importancia de este en nuestra salud, en nuestras expectativas y en la forma en la que afrontamos la vida. Este episodio ha inspirado mi post de hoy y os recomiendo verlo, son sólo 28 minutos y os aseguro que es muy interesante. Podéis verlo aquí

Hoy quería hablaros de como el optimismo influye en nuestra productividad, como podemos manejar el optimismo para rendir mejor y, por si andamos cortos de optimismo, como potenciarlo.



¿Cómo afecta el optimismo a nuestra productividad?

1. La persona optimista es más perseverante, lo intenta más veces y no se rinde ante los problemas que puedan ir apareciendo. El pesimista ante los problemas adopta una actitud derrotista y abandona, cumpliéndose la profecía de su incapacidad.


2. El optimista evalúa tanto lo positivo como lo negativo, pero da más importancia a lo positivo, esto le permite ser más consciente de oportunidades que a una persona pesimista se le escaparían por estar más centrado en los riesgos y peligros.

3. La persona pesimista ve los problemas, pero el optimista ve las soluciones.

4. La persona positiva focalizada su atención en los aspectos positivos de si mismo, en sus capacidades y se centra en lo que es bueno. Conocer nuestras capacidades es esencial para aprovecharlas al máximo y sacarnos el máximo rendimiento. La persona negativa, focaliza su atención en sus fallos y sus déficit, siendo incapaz de ver en que es bueno, por lo que no podrá aprovecharlo.

5. Cuando una persona pesimista se encuentra ante un problema o falla en una tarea realiza una atribución "interna, estable y global", por ejemplo: "me ha salido el examen mal porque soy estúpido, todo se me da mal y no tengo remedio". Un pensamiento de este tipo produce indefensión ("nada está en mi mano") por lo que la persona abandonará fácilmente, volviendo a la profecía autocumplida. Pero, la negatividad va más allá, la persona pesimista cuando logra algo hace una atribución "externa y específica", por ejemplo: "he aprobado este examen por que era muy fácil, en el próximo no tendré tanta suerte". Si no nos concedemos algo de mérito nuestros logros no actuarán como propulsores de nuestra motivación.
La persona positiva en cambio, cuando falla realiza una atribución externa y específica, por ejemplo: "el examen era injusto", por lo que la próxima vez seguirá confiando en su capacidad para lograrlo y continuará intentándolo. En cambio, cuando la cosa va bien la atribución es interna, "lo he conseguido porque soy constante e inteligente", y esto le dará fuerza positiva suficiente para seguir consiguiendo sus metas.

6. La persona positiva utiliza sus fuertes, cuando mejoramos en una capacidad, tiramos del resto de nuestras capacidades mejorando en ellas de forma indirecta. El pesimista no aprovecha sus mejores bazas y se estanca.



Ser más optimista

Si no soy una persona optimista ¿puedo llegar a serlo? Si, pero es difícil. El optimismo, en gran parte, es hereditario (hay estudios que así lo demuestran), otra parte forma parte de la personalidad y la adquirimos a través de la educación, las vivencias y las experiencias. Entonces ¿qué podemos hacer para ser más optimistas?

1. "Haz lo que ames". Cuando hacemos cosas con las que nos sentimos bien y estamos disfrutando pensamos de forma más positiva. Los días de muchas personas están llenas de quehaceres que no les resultan agradables: un trabajo que no les gusta, tareas que son deberes, etc. Aunque en algún momento tendremos que plantearnos porque continuamos haciendo algo que odiamos, por ahora nos conformaremos con incluir en nuestra rutina algo que nos gusta. Cada día, tomate 30 minutos de tu tiempo (al menos 30 minutos) en hacer algo con lo que disfrutes: da un paseo, lee una novela, llama a esa amiga que siempre te hace sonreír...

2. Piensa en positivo. Nuestro cerebro es moldeable y un organismo de costumbres. Cuando pasamos una mala racha en la que estamos cargados de pensamientos negativos acabamos habituándonos a lo negativo y no conseguimos desechar los pensamientos pesimistas. En cambio, si nos acostumbramos a pensar en positivo nuestro cerebro acabará haciéndolo automáticamente. Para esto os propongo un ejercicio muy simple (inspirado en la tarea que realiza Elsa Punset en el vídeo de Redes que os he recomendado al principio del post).


¿Qué conseguirás con esto? Con esto acabarás el día con una visión positiva del mismo y te acostarás con la expectativa de un día con logros, por lo que empezarás el día con una visión más positiva. Además, si lo haces durante un tiempo tu cerebro se acostumbrará a la positividad y lo harás sin darte cuenta a cualquier hora del día. Pero eso no es todo, lo positivo llama a lo positivo, el primer día te costará pensar en una cosa de cada, a la semana te vendrán varias cosas a la cabeza, al mes acabarás durmiéndote antes de terminar la lista mental de sucesos positivos, de logros y de objetivos.

3. Cuestiona los pensamientos negativos. Cuando un pensamiento negativo venga a tu cabeza (es inevitable, todos tenemos pensamientos pesimistas en algún momento) no los creas, cuestionalos; en la gran mayoría de los casos nos daremos cuenta del error en nuestro pensamiento.

4. Rodéate de gente positiva. Mi abuela dice que todo se pega menos la hermosura, pero ese es un pensamiento negativo que tendré que empezar a cuestionar con ella. La gente optimista contagia su optimismo y nos ayuda a ver lo positivo de las situaciones. ¡Si tienes un amigo optimista no lo dejes escapar!



¡FELIZ LUNES!

17.6.12

60. Rellenar todas las páginas del cuaderno en el que escribo mi lista

Muchas cosas que hacer esta semana, mucho intentar cumplir sueño y muchas metas que soñar. Para ello, indispensable como os dije aquí, empezar la semana pensando en positivo y alegres. Mejor pensar que el lunes es una oportunidad para comenzar planes, para retomar metas, para finalizar trabajos y el comienzo de una aprovechada y feliz semana, que un castigo divino que nos obliga a volver al trabajo.
Ahora mismo no se me ocurre mejor manera para sentirme alegre que alegrar mi ropa. Para ello, unas ideas: plántate un corazón o una flor gigante en la cabeza, lleva un broche divertido o ponte una pajarita la mar de femenina y alegre!


Estas imágenes son de Ban.do, tienen cosas muy bonitas y divertidas. Pero las mañosas os podéis ahorrar un dinerito y hacerlas vosotras mismas. Yo con los corazones todavía no me atrevo, pero me veo capaz de hacerme un lacito así como pajarita (y si me emociono como pajarita, broche, lacito para el pelo, como decoración para el bolso... ¡me gustan tanto los lazos y los lunares!)

¿Conocíais Ban.do? ¿Alegrar vuestra indumentaria os ayuda a sentiros más alegres? 
¿Buscáis cosas que os alegren y llenen de energía para comenzar mejor la semana?

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